Cada 2 de abril, Argentina se detiene para recordar uno de los episodios más significativos de su historia reciente: el inicio de la Guerra de Malvinas. En esta fecha se conmemora el Día del Veterano y de los Caídos, una jornada marcada por el reconocimiento, la memoria y la reflexión colectiva.

El origen de la fecha se remonta a 1982, cuando las fuerzas argentinas desembarcaron en las islas en el marco de la llamada Operación Rosario, durante el gobierno de facto encabezado por Leopoldo Galtieri. Ese hecho dio inicio a un conflicto bélico que se extendió por 73 días y dejó una profunda huella en la sociedad.

Más de 23.000 argentinos participaron en la guerra. Las condiciones fueron difíciles, tanto por el clima como por las limitaciones logísticas y tecnológicas. El enfrentamiento finalizó el 14 de junio de 1982 con la rendición argentina. El saldo fue de 649 soldados argentinos fallecidos, además de cientos de heridos y consecuencias que aún perduran en quienes sobrevivieron.

Con el paso del tiempo, el 2 de abril se consolidó como una fecha clave para mantener viva la memoria. Desde el año 2000, a partir de la sanción de la Ley 25.370, se estableció como feriado nacional inamovible, dedicado exclusivamente a honrar a los excombatientes y a quienes perdieron la vida en la guerra.

Hoy, más allá de los actos oficiales, la jornada invita a reflexionar sobre el valor, el sacrificio y las historias de quienes estuvieron en Malvinas. También representa un compromiso social: transmitir lo ocurrido a las nuevas generaciones para que el recuerdo no se pierda y la historia siga presente.