Argentina registró en septiembre de 2026 una desaceleración en el aumento de las canastas básicas alimentaria y total, lo que define cuánto tiene que ganar una familia para no ser considerada pobre o indigente.
Septiembre de 2026 trajo una novedad en los números de pobreza en Argentina: las canastas básicas —el termómetro que mide cuánta plata necesita una familia para cubrir sus necesidades mínimas— subieron, pero a un ritmo más lento que en meses anteriores. Eso significa que el piso para no caer en la pobreza creció menos, algo que, en el contexto económico actual del país, no es un dato menor.
La canasta básica alimentaria determina el umbral de indigencia, mientras que la canasta básica total define la línea de pobreza. Cuando estas cifras suben menos, las familias que están justo en el límite tienen algo más de margen. Sin embargo, los valores absolutos siguen siendo altos, y para muchos hogares argentinos —especialmente los que dependen de ingresos fijos o informales— el esfuerzo para llegar a fin de mes continúa siendo enorme.
El tema es especialmente sensible en provincias como Río Negro, donde una parte importante de la población trabaja en sectores estacionales o de bajos ingresos. Según Diario Río Negro, estos datos forman parte del monitoreo mensual que se realiza sobre los indicadores sociales y económicos en Argentina, y son clave para entender cómo evoluciona la situación de los sectores más vulnerables.




