Con los salarios reales en alza por varios meses consecutivos, el gobierno de Javier Milei encontró en ese indicador una señal concreta para mostrar resultados económicos antes de las elecciones de 2027.
Argentina está viendo cómo los sueldos, tanto del sector privado como del público, empiezan a recuperar terreno frente a la inflación. Este proceso, que arrancó de forma tímida en la segunda mitad de 2024, se fue afirmando y hoy representa uno de los pocos datos positivos que puede exhibir la gestión de Milei en materia económica para el ciudadano de a pie.
Para el gobierno, que tuvo que aplicar un ajuste muy fuerte al inicio de la gestión, este rebote salarial es clave. La apuesta de Milei y de Caputo fue siempre que el sacrificio inicial iba a dar frutos en el mediano plazo, y la suba de los ingresos reales es justamente el tipo de resultado que necesitan para sostener ese relato. En un país donde la economía doméstica pesa mucho a la hora de votar, llegar a 2027 con sueldos que alcancen más es un activo político enorme.
Igual, nadie en el equipo económico se confía demasiado. Saben que la inflación en Argentina tiene historia de reaparecer y que cualquier shock externo o interno puede complicar el panorama. La clave va a ser si esta mejora salarial se sostiene durante 2025 y 2026, que son los años previos al momento en que los argentinos van a las urnas.




