Argentina atravesó la temporada de hantavirus con la letalidad más alta en ocho años, una señal de alerta para las provincias donde la enfermedad circula con más fuerza.
No pasaba desde hace ocho temporadas: el hantavirus dejó en Argentina una tasa de letalidad que superó a todas las registradas en ese lapso. El dato surge del cierre de la temporada epidemiológica y golpea especialmente a las provincias del sur y del norte del país, donde el virus tiene más presencia. Para quienes trabajan en salud pública, esta cifra no es menor, porque implica que más personas murieron en relación a las que se enfermaron, comparado con años anteriores.
Una de las claves para entender por qué el hantavirus sigue siendo tan peligroso es que no tiene cura específica. El tratamiento es de soporte: se intenta sostener al paciente mientras el cuerpo pelea contra el virus. Por eso, llegar a tiempo a un hospital hace una diferencia enorme. El problema es que muchas de las zonas donde más circula la enfermedad, como áreas rurales de Río Negro, Neuquén, Chubut o Salta, quedan lejos de los centros de salud más equipados.
Los números de esta temporada van a requerir un análisis más profundo para entender si hubo fallas en la detección temprana, si influyeron factores ambientales o si cambió el comportamiento del virus. Según el Diario Río Negro, la alta letalidad de esta temporada pone sobre la mesa la urgencia de mejorar los sistemas de alerta y la capacidad de respuesta en las zonas más afectadas del país.




